El 20 de enero de 1985, los ex carabineros Jorge Sagredo y Carlos Alberto Topp Collins fueron los últimos ejecutados bajo la pena de muerte en Chile. Acusados de diez asesinatos y cuatro violaciones, quedaron como únicos inculpados de una serie de crímenes que ocupó las primeras planas y alimentó todo tipo de rumores.
El poeta, dramaturgo y narrador Alfonso Alcalde decidió investigar in situ y escribir una crónica publicada originalmente en tres minilibros, vendidos en quioscos y convertidos en un fenómeno editorial. El célebre autor se entromete en la vida de las víctimas, sobrevivientes, testigos, abogados, uniformados, familiares, adivinos, brujos, astrólogos, especuladores de teorías y, por supuesto, la voz de los mismos acusados.
Alcalde orquesta un coro en escena mientras el horror y el enigma palpitan escondidos en una madeja nunca resuelta, tan escabrosa como fascinante.
Entre las versiones recogidas, algunos investigadores apuntaron a que detrás de Sagredo y Topp Collins habría operado una red de personas con alto poder financiero y político: un supuesto grupo organizado –sádico y meticuloso– que se conoció en los medios como El Club del Crimen.





