“Largo viaje a lo extraño”, entrevista a Federico Zurita por Marcela Fuenteabla en Revista Paula 21/11/2015 – Publicado en: Prensa

Federico Zurita Hecht ganó el último concurso de cuentos Paula con el relato Todos los pasos, y hoy publica su primera novela, Lo insondable, donde lleva su exploración sobre la ficción y la historia a nuevas profundidades. Aquí, nos cuenta sobre este sondeo.

El mexicano Julián Herbert, uno de los jurados que premió el cuento de Federico Zurita, elogió su “arriesgada aproximación a las posibilidades retóricas de la postmemoria y un ejercicio fantasmático que transforma al tiempo en personaje ubicuo por medio del lenguaje”. Explorar la historia y las palabras, las posibilidades de contar y de conocer, están también en el centro de la novela Lo insondable (La Pollera). La portada barroca y compleja a cargo de Margarita Dittborn anuncia el intenso viaje que propone.

Quien haya leído tu cuento del concurso Paula encontrará que desde una historia vivida llegas a un texto mucho más inscrito en la historia remota y la ficción. ¿Cómo explicarías este cambio?
Aunque en Todos los pasos no se haga del todo evidente, ambos proponen una excursión por un mundo con límites borrosos, podríamos decir, un mundo extraño. Así, ese cuento, aun con su cercanía e intimidad, es la puerta de entrada a un mundo que colinda con el que se construye en este libro. En Lo insondable hay un desborde ficcional constituido por una máquina que podría destruir el universo.

“Mi primer libro de cuentos, El Asalto al Universo, es sobre las versiones hechas de lenguaje. Lo insondable, sumando elementos a la idea de las versiones, es sobre las ideologías como contenido de las representaciones”, dice Zurita.

Tu novela tiene que ver con una crítica a la literatura, a las posibilidades del conocimiento, a la historia. ¿Cuánto de investigación hay en ella?
No hay una investigación realizada específicamente. Creo que la pregunta por los alcances de las representaciones me inquieta desde que estudiaba Cartografía. O desde la infancia, cuando me pasaba ratos largos mirando mapas. Luego me pregunté por el conocimiento que hay en el mapa desde una perspectiva matemática y gráfica. Eso me permitió constatar que podía existir más de un mapa que representara el mismo territorio, como si se tratara de versiones de un mismo fenómeno reguladas por criterios específicos. Luego descubrí el puente que me permitió cruzar hasta la literatura: los textos de ficción se me presentaron como mapas del mundo. Mi primer libro de cuentos, El asalto al universo, es sobre las versiones hechas de lenguaje. Lo insondable, sumando elementos a la idea de las versiones, es sobre las ideologías como contenido de las representaciones.

¿Cómo se te hizo familiar ese mundo que describes de los años 50, de una Europa lejanade travesías casi fantásticas?
Tengo un interés emotivo por Europa Oriental. Cuando era niño, esa zona del mundo era una especie de vacío en el mapa, apenas había unos documentales sobre deportistas famosos. Y, aunque la mayor parte de las historias transcurran ahí, creo que ese mundo se conforma de manera utilitaria para hablar del lugar que realmente me interesa, que no se nombra en todo el libro, pero que se subraya. Me permite anular la necesidad de veracidad.