“Sondear lo insondable” por María Teresa Castro en Letras en línea 03/03/2016 – Publicado en: Prensa

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Días antes del lanzamiento de Lo Insondable, de Federico Zurita Hecht (Santiago: La Pollera, 2015, 210 páginas) intrigada por el misterio que transmite la portada barroca a cargo de Margarita Dittborn, me acerqué al stand de La Pollera Ediciones en FILSA 2015 a preguntar de qué trataba. Simón Ergas, uno de sus editores, sin poder clasificarla, me dijo “son cuentos que pueden ser leídos como una novela”. En efecto, una vez en mis manos el libro, pude comprobar que al igual que la primera obra de Federico Zurita, El asalto al universo(2012, Eloy Ediciones), Lo Insondable está compuesta por una serie de relatos (13 en este caso) que pueden ser leídos de manera conjunta, como una novela, o de manera independiente, como cuentos. Esta apuesta híbrida, sin embargo, no es sólo un recurso estilístico similar a los utilizados por Rodrigo Fresán, sino que además, en conjunto con la trama misma, permite que Lo Insondable se construya como una especie de novela/ensayo que pone en cuestión el realismo y las representaciones del mundo a partir de las infinitas posibilidades que entrega la ficción. Este debate se instaura precisamente en el primer relato, a través del personaje de René Andrade, un literato que, sumido en el debate del realismo, reflexiona “me tardé años en comprender que, por más que perfeccionara mi relato, la hoja desintegrándose en una totalidad armónica no podría estar jamás en mis palabras. Sin embargo, comprendí que, pese a no conseguir en ese intento inútil de espejo el mismo placer que conseguía cuando pisaba una hoja seca, sí se desplegaba en mí otro placer propio de las palabras retumbando en mi conciencia de un modo diferente (…) Pero una explosión me recordaba a la primera.” (13)

En términos generales, podría parecer que el único tema que une los relatos que componen Lo Insondable es la existencia de una máquina oculta en el sótano de una casa en Moscú, la cual, de ser puesta en funcionamiento, destruiría el universo. Sin embargo, la apuesta de Zurita va mucho más allá. No es arbitrario que los nombres se repitan, tampoco que la mayoría de estos personajes estén ligados al mundo de la literatura. Como no es arbitraria tampoco la explicación del funcionamiento de la máquina que realiza el personaje Cirilo Llewellyn – quien es precisamente un profesor de literatura – a su colega Petitpas: “no soy un matemático, pero sé sobre relatos, y una forma es precisamente eso. Todo comienza con A (…) y su activación a través de un procedimiento mecánico complejo denominado B debe producir invariablemente un fenómeno designado como C” (81-82). No pretendo develar por qué ni cómo el universo podría ser destruido por esta máquina, pero me parece sumamente relevante hacer el alcance de que este procedimiento sea largamente discutido y detallado precisamente por profesores de literatura y que la forma en la que el universo podría explotar guarde una estrecha relación con los conflictos que se producen en el realismo a partir de la ficción. Esta conexión es, a mi parecer, una elaborada y brillante forma de hacer metaliteratura a partir de la ficcionalización, incluyendo este mismo debate en las discusiones que entablan los personajes, y en la propia estructura del libro, que está constantemente poniendo en jaque este “choque de universos C”.

Lo Insondable es una obra arriesgada y ambiciosa que experimenta con la ficción, que nos transporta a diversos escenarios de Europa Oriental, y en donde desfilan literatos, como Andrade, Llewellyn, Petitpas, novelistas, como Gastón Inzunza, trapecistas, como Fernanda Madero y Lazlo Tarnovsky, pintores y hasta un bibliotecólogo, personajes que de algún modo se van repitiendo en los relatos y guardan alguna conexión entre ellos, estableciendo de esta forma una red que crea la sensación de que todo lo que les sucede guarda una conexión estrecha con la máquina. Pero Lo Insondable es también es una obra con pretensiones de ensayo que pone en cuestión temas relevantes de la literatura (como el realismo, las representaciones de mundo, los simulacros y los pactos de lectura) los cuales no sólo sirven para el desarrollo de la trama, sino que estos mismos relatos funcionan en cierta forma como una serie de argumentos que parecen justificar la idea de que la ficción permite que puedan coexistir dos universos contradictorios, en términos de Lo Insondable C y –C, sin que ello signifique la destrucción.

Para mi gusto Lo Insondable es una obra interesante y absorbente. El recurso estilístico que utiliza su autor de plantear el libro como novela compuesta por cuentos, y el minucioso trabajo que realiza al crear personajes con historias complejas y detalladas, las cuales se van conectando de algún modo a través de tiempos y espacios distintos, nos atrapa y nos invita a ir jugando con esas conexiones, las cuales muchas veces nos pueden resultar contradictorias, pero eso en mi opinión, es precisamente parte de la brillante estrategia del autor de jugar con la ficción y los universos contradictorios. Por otro lado, a través de sus 13 cuentos, Lo Insondable nos hace viajar, como el mismo autor colocó en los libros que firmó el día del lanzamiento, “de Bratislava a San Petersburgo”, un viaje por un escenario frío y lejano, por una Europa Oriental en diversos momentos de la historia, lo cual me parece un trabajo interesante dado que se desenmarca de los referentes habituales de la narrativa local. Quizás lo único que podría objetar es que en ciertos momentos lo teórico se apodera de la obra y ciertas reflexiones sólo pueden ser comprendidas si se tiene el conocimiento de los términos del debate, pero quién sabe, así como Lo Insondable propone que pueden coexistir diversas representaciones de mundo, que equivalen también a diversas interpretaciones, el autor busca también que su obra no pueda tener una sola lectura, y que se convierta también, como un universo, en algo insondable.